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jueves, 12 de marzo de 2020





          MARTE Y EL NÚCLEO SOLAR




     Si nos olvidamos de la teoría del Big Bang, de las fantasías católicas y de la diosa Nu, de la que dicen que fabricó a los hombres a partir de barro amarillo, podremos dedicarnos a la verdadera historia del Universo.

     Dentro de la verdadera historia del Universo, la civilización humana que habita al planeta Tierra había habitado en otros planetas y en otras galaxias que no eran la Vía Láctea. Precedentemente a habitar al planeta Tierra, había habitado Marte.

     El planeta Marte había sido muy fértil en el pasado, pero llegó a cambiar debido a ciertos sucesos astronómicos que provocaron un cambio climático como el que se está dando en el planeta Tierra, quizás más agudo, ya que por ahora en el Sol tan solo se están dando algunas pequeñas tormentas solares, y en Marte, además de padecer tormentas solares semejantes, también tuvieron que soportar una gigantesca tormenta mucho mayor.

     En días de esplendor, cuando Marte era muy fértil tal como lo es la Tierra, en el hemisferio norte de Marte había un estado con habitantes de raza blanca que se llamaba Leihe. Dicho estado estaba rodeado de otros estados; por un estado con hombres de los desiertos al noreste, los cuales poseían un gran tramo de costa; un poco más al oeste, también al norte de Leihe, había un estado habitado por un pueblo de raza negra, dicho territorio era muy fértil; otro estado estaba al oeste de Leihe, este país estaba habitado también por seres humanos de raza blanca, era un país en el que el pueblo estaba culturizado globalmente, de tal modo, que casi no había ningún ciudadano al cual no se le pudiese considerar filósofo; dicha culturización tan intensa poseía una particularidad no habitual, que era que los niños eran formados en sus hogares, la culturización era una tradición familiar, siendo que los padres enseñaban a sus hijos en sus hogares; les obligaban a estudiar muy intensamente. Estos tres estados vecinos de Leihe estaban habitados por pueblos pacíficos y tenían buenas relaciones con los Nehen, que era como se llamaba el pueblo que habitaba Leihe. Un único estado hacía frontera con Leihe en el sur, prologándose sus dominios un poco al oeste de Leihe también, y extendiéndose desde el hemisferio norte hasta el hemisferio sur; el pueblo de ese estado no era pacífico, eran fanáticos del militarismo y además conquistadores, eran de raza oriental; recientemente, habían unificado a todos los pueblos de raza oriental formando un imperio; además, el estado capital, que fue el estado conquistador, esclavizaba a los pueblos conquistados, los cuales eran controlados por fracciones militares. Extrañamente, estaban en período de paz.

     En Leihe también había un gran nivel cultural, pero la cultura no era obligatoria; los alumnos asistían voluntariamente a diferentes academias que en el país había, todo muy semejante a aquí en la Tierra; enseñanza básica, academia de psicología, academia de mineralogía, etc. Una de las diferentes ramas culturales era la más destacada, esta era la de mineralogía, puesto que el pueblo Nehen era fanático de la mineralogía. Además, los Nehen eran muy buenos tecnólogos, debido a ello, hasta poseían vehículos terrestres de rodaje tipo oruga como nuestros tanques, el pueblo Nehen era el único pueblo con vehículos. Hasta el rey de Leihe era fanático de la mineralogía y de la química, debido a lo cual, incluso realizaba experimentos. El rey de Leihe estaba tratando de conocer un mineral en su laboratorio, fuera estaba su hijo esperándole en un pasillo, que había ido a buscarle porque era la hora de comer; Heer, el príncipe, miraba por una ventana pequeña del pasillo la luz solar mientras esperaba, al poco, salió violentamente del laboratorio el rey, corriendo hacia un grifo a la vez que advertía gritando a su hijo que no entrase en el laboratorio porque había un humo que era mortal; por desdicha, el rey había inspirado un poco de aquel humo; a toda prisa, se mojó la cara y comenzó a beber agua tratando de reducir la toxicidad que había penetrado en su cuerpo, pero no le sirvió de nada, puesto que aquel humo corroyó sus pulmones y murió asfixiado.

     Heer era muy joven, debido a lo cual, comenzó a gobernar su tío Hek en su nombre. A pesar de la juventud, Heer poseía una personalidad muy madura y había estudiado mucho, por lo que sabía gobernar correctamente, y casi todo lo que aplicaba su tío políticamente era a sugerencia suya.

     El rey oriental pretendía aprovecharse de las circunstancias debido a la juventud del nuevo rey, y decidió conquistar Leihe, por lo que comenzó a enviar infiltrados para que se organizasen en el interior de Leihe para debilitar a los Nehen antes de darse la invasión con la que pretendía conquistarles. Personas influyentes discutían aquel asunto con el rey oriental, puesto que el terreno de Leihe era semiárido y pensaban que allí no había riquezas y que no era una buena conquista. El rey defendía su postura diciendo que sus riquezas eran minerales, que aunque no poseyesen la agricultura que ellos, estaban realizando las cosas más extrañas que nadie se pudiese imaginar gracias a los minerales, así que los iban a conquistar y les obligarían a trabajar en las canteras de minerales, y entonces serían ellos los que estudiasen mineralogía y los que fabricasen artilugios como los que fabricaban los Nehen; que si no lo hiciesen así, pasado un tiempo, serían más poderosos y podrían conquistarles a ellos, y no iba a consentir que nadie les esclavizase.

     La organización de infiltrados en Leihe comenzó a crecer intensamente, debido a que los orientales enviaron a muchas mujeres, las cuales trataban con los mezclados, que era como llamaban allí a los cruzados de blancos y orientales nacidos en Leihe, y los convencían con sexo para que se pusiesen a sus órdenes; se adueñaron de la prostitución y comenzaron a tratar de monopolizar lo de mayor valor para la causa. Algunos Nehen, que se negaban a venderles sus negocios o tierras de cultivo, eran asesinados; pero igual que se habían vuelto poderosos, Heer junto a sus hermanos y su tío los fueron debilitando muy eficazmente, con la ayuda de la guardia y de muchos ciudadanos que les ayudaban. Era raro el día que no fuese ejecutado algún mezclado o algún infiltrado siendo arrojado al pozo la lava metálica. La corte parecía un manicomio y que encima les querían conquistar, decía Zak, un primo de Heer que se había convertido en mandatario militar; ya que Heer tenía siete hermanos, la mayoría muy malhablados y groseros, por lo que dominaba un ambiente de humor negro que en ocasiones era muy molesto. Heer no prescindía de la ayuda de sus hermanos, puesto que en el fondo eran justos y sentenciaban correctamente si intervenían en algún juicio. Zak, que poseía una personalidad seria y formal como Heer, llegó a cansarse de tanto alboroto; a veces, pensaba en dejar el ejército para vivir de otro modo, pero como aquellos gobernantes tan grotescos eran su familia prefirió continuar ayudando a Heer. Mientras todos estos sucesos acontecían, un químico del Centro de Mineralogía del Gobierno hizo un gran descubrimiento que llegaría a mejorar la armamentística. Realizando pruebas, aquel químico descubrió cierta propiedad de un mineral combustible. Dicho mineral en mezcla con un mineral chisposo se incendiaba al inflamarse; de ponerse menor cantidad del mineral combustible en la mezcla, se fundía en una inflamación de menor intensidad, sin incendiarse; y de ponerse la cantidad adecuada, en vez de inflamarse y derretirse, potenciaba increíblemente la ignición de los minerales chisposos con los que trabajaban. Los Nehen poseían pistolas de corto alcance que quemaban debido a que inflamaban cargas de minerales chisposos; con aquel hallazgo, no solo lograron potenciar la intensidad de los disparos, también consiguieron mejorar el alcance de estos que comenzó a ser más extenso, e incluso con los aparatos nuevos conseguían perforar la roca y el metal con gran facilidad.

      Heer, junto a sus hermanos, supo ingeniárselas para obligar a subir al pueblo Nehen a las montañas para que estuviesen a salvo y no fuesen esclavizados. Tan solo en las montañas había alimento en suficiencia para todos, no es que fuese obligatorio subir, pero se les forzó a hacerlo. Todo ello, porque habían detectado movilización de tropas del estado oriental, situándose en puntos estratégicos para bloquearles e invadirles por las zonas más propicias. Así que Heer decidió poner el pueblo a salvo para invadir él a los orientales sin tener que ocuparse de proteger al pueblo, siendo que el ejército oriental, les invadiría y se encontrarían con piedras para comer, ya que todo lo de valor se subió a las montañas o fue destruido. Al comenzar la invasión, él se dirigiría hacia la capital enemiga con el ejército mientras que el ejército enemigo perdía el tiempo en Leihe.

     Heer, personalmente, fue el primero en pisar territorio enemigo, lo hizo por un lugar montañesco que no había sido bloqueado; mientras que lo hacía, su primo Zak estaba siendo el más valiente del ejército, incluso más que él que fue el primero en penetrar en el estado oriental, puesto que Zak estaba realizando perforaciones en unas cavernas que pertenecían a un gran volcán. El trabajo de Zak fue un éxito y consiguió hacer fluir la lava del volcán hacia el exterior, la cual recorrió un gran surco artificial que se había construido, formándose de ese modo un río de lava que bloquearía el paso enemigo hacia las montañas en las que estaba el pueblo Nehen. En territorio enemigo, Heer se valía de aquel río creando un afluente de lava que le pondría a salvo de las tropas enemigas; la acción de Heer también fue un éxito, tras lo cual, le siguió el ejército Nehen y se dirigieron hacia la residencia del rey oriental. Tuvieron varios enfrentamientos armados con los orientales, pero la armamentística de los Nehen era más poderosa y terminaban venciendo. Se abrieron un gran número de afluentes del río de lava que nacía del volcán, tanto para bloquear a las tropas enemigas como para enfrentar a las tropas de la capital con los pueblos orientales conquistados, puesto que dividieron a dichos estados con la lava. Los orientales avasallados, al darse cuenta de la debilidad imperial, se rebelaron y consiguieron la libertad. Heer, durante un enfrentamiento armado en la corte oriental, fue el primero en penetrar en la residencia del rey, y, en breve, consiguió saber donde estaba escondido el rey, debido a lo cual, murió asfixiado en su refugio, tras introducir Heer en el refugio a través un orificio cierto producto tóxico. Los estados avasallados recuperaron la libertad y el estado capital pasó a pertenecer al territorio de Leihe, tras ser conquistado.

     Conflictos semejantes se daban frecuentemente en Marte, y cuando no, pues tenían que soportar otras calamidades. Como en cierto período de paz, siendo invierno en Leihe, que se dio un fenómeno astronómico muy destructivo.

     A la potencia radiativa del núcleo del Sol, que evita que la gravedad solar atraiga a toda la masa externa del Sol hasta el interior del núcleo, le faltaba fuerza. La potencia del núcleo había ido siendo vencida débilmente durante mucho tiempo de forma progresiva por la potencia de la masa externa, y había ido penetrando masa externa en el núcleo, llegando a darse un colapso en el núcleo del Sol que provocó aquel fenómeno cataclísmico. El exceso de masa en el núcleo del Sol provocó una gran explosión en el interior del Sol, que sería el comienzo de la mayor tormenta solar que nunca se había visto. Tras la explosión, el Sol enrojeció convirtiéndose en una gran bola roja que crecía, tras varias horas comenzó a recuperar su normal estructura aproximadamente, y las personas que habían estado muy asustadas comenzaron a perder el temor; aún así, de aquel modo había comenzado una gran tormenta solar que iba a martirizar a Marte. Siendo que era invierno en Leihe, y la tormenta solar provocó un cambio climático extraño, por el que el calor que hacía en Leihe era tal que parecía que estuvieran en verano; aquello duró bastantes días.

     Con aquellos sucesos ocurridos en el Sol, todo comenzó a cambiar, y Marte iba perdiendo su fertilidad, debido al cambio climático, de forma progresiva e irreversiblemente. Leihe se había convertido en un desierto en el que era difícil sobrevivir; en el estado vecino, habitado por la raza negra, el río se había secado y estaba muriendo la vegetación. Se estaban dando miles y miles de muertes por diferentes causas en los diferentes estados de Marte, por hambre, por asfixia, e incluso por quemazón, ya que en algunas zonas del planeta la radiación solar quemaba como si se estuviese en el interior de un horno. Los Nehen siempre habían sido muy listos y no dejaban de luchar contra el cambio climático. Al fin consiguieron algo milagroso, puesto que con sus conocimientos de tecnología comenzaron a fabricar glaciares artificiales en diferentes montañas, y a fabricar ríos artificiales que nacían de dichos glaciares; incluso ayudaron a sus vecinos de raza negra haciendo llegar el agua a su territorio. Gracias a aquella artimaña, el pueblo Nehen fue el último en extinguirse en Marte, pudiendo sobrevivir durante mucho tiempo viviendo establemente mientras que los otros pueblos se estaban extinguiendo; pero para ellos también llegaría el final, puesto que el cambio climático provocado por las tormentas solares no dejaba de destruir el oxígeno de la atmósfera, y la atmósfera se tornó irrespirable y excesivamente tórrida para la manutención de la vida.

      Hablando del cambio climático que comenzó a darse tras la gran tormenta solar que originó la explosión, y preguntándoseles respecto a la explosión solar, los expertos que estudiaban el Universo planteaban dos posibilidades. Explicaban que el Sol poseía un núcleo de gran potencia a causa de la gravedad de la estrella, puesto que por la gravedad se concentraba tal cantidad de masa solar en el núcleo, que esta adquiría una potencia tan elevada que impedía que el resto de masa solar penetrase en el interior de lo denominado núcleo, y se creía que el núcleo se veía debilitado ocasionalmente menguando la potencia de su irradiación, por lo que la masa externa iba penetrando hasta colapsarse el núcleo provocando ello una explosión. La otra posibilidad era, que el núcleo era estable y potente y no se debilitaba, ya que la gravedad lo alimentaba manteniendo la potencia estable; pero a pesar de ello, iba penetrando en él masa gaseosa externa en exceso, debido a que por causa desconocida, la masa externa era excesiva, no soportando eficazmente el núcleo la potencia del peso de la masa externa; de ese modo, había ido ganándole terreno al núcleo, siendo por ello que se dio la explosión.




          FIN

   

      

          MARTE Y EL NÚCLEO SOLAR      Si nos olvidamos de la teoría del Big Bang, de las fantasías católicas y de la diosa Nu, ...